Atisbos de la delegación Miguel Hidalgo


Atisbos de la delegación Miguel Hidalgo

El espíritu de la delegación Miguel Hidalgo es de efervescencia vital: los diversos restaurantes y desarrollos empresariales la convierten en centro de actividad financiera, de tránsito masivo de personas que atraviesan sus calles y avenidas, al tiempo que continúa siendo eminentemente habitacional, así como lugar de desarrollo industrial. En el pasado, como ahora, el Bosque de Chapultepec, con su zoológico e importantes museos nacionales: Antropología –el más visitado- y el Castillo – el más querido-, es uno de los espacios históricos, recreativos y culturales más entrañables para los habitantes del Distrito Federal.

Enclavada en el poniente de la Ciudad de México, inmersa en lomas y barrancas, comprende también una zona de planicies. Es una demarcación llena de contrastes, pues en su territorio lo mismo coexisten colonias de elegantes residencias con naves industriales y edificios corporativos, todos ellos atravesados por amplias avenidas. Y al gris pertinaz del entorno ambiental se le une el colorido de trazos arquitectónicos y el inmenso Bosque de Chapultepec con su lago y su majestuoso castillo, que encierra múltiples historias desde la primera de sus tres secciones.

Y es que este milenario espacio boscoso evoca la memoria de los tiempos idos. En rigor, tanto el parque como el zoológico de Chapultepec son reminiscencias de los que tenía el emperador Moctezuma Xocoyotzin en Tenochtitlán y Oaxtepec. Mudos testigos, los añosos árboles han visto transcurrir el incesante curso de la historia y aún la que escriben diariamente quienes visitan esta zona.

Durante su gobierno, el presidente Porfirio Díaz vivió en el Castillo de Chapultepec y trajo a reconocidos diseñadores europeos para que realizaran en el bosque obras artísticas como esculturas y fuentes. También participaron en la edificación de la Casa del Lago y la instalación del Parque Zoológico. Este espacio es una inmensa isla que mancha de verde y memoria la piel y los ojos de sus miles de visitantes diarios.

En esta jurisdicción hay 85 colonias que se fueron configurando desde comienzos del siglo XX en detrimento de las antiguas poblaciones de Tacuba, Tacubaya y el Cerro de Chapultepec. El verde paisaje que rodeaba a estas comunidades fue desapareciendo paulatinamente ante el avasallador desarrollo urbano; los jardines de descanso se convirtieron en residencias y estas dieron paso a empresas, restaurantes y complejos hoteleros; en tanto, las haciendas y los sembradíos y huertas se fueron desdibujando a paso lento desde mediados del siglo pasado y se perdieron definitivamente en la cuadrícula urbana donde hoy observamos espaciosas avenidas como Presidente Masarik, Campos Elíseos, Homero y Reforma.

Al igual que en otras zonas de la urbe, en el poniente de la ciudad hubo caudalosos ríos que ahora sólo son recordados en la nomenclatura de algunas arterias, como Tacubaya, Becerra, La Piedad, Los Morales, San Joaquín, La Ribera; uno de ellos llegaba hasta la colonia Escandón, donde hubo un embarcadero.

Dichos ríos movían grandes ruedas de piedra para la molienda de trigo, cereales y otros productos. A partir de la Conquista y durante siglos hubo magnificas construcciones para los molinos que comenzaron a ocupar los extensos territorios de Tacubaya y Chapultepec. Uno de los más famosos es el Molino del Rey, donde se escenificaron las batallas contra las tropas invasoras estadounidenses en septiembre de 1847 y que hoy es parte de la residencia oficial de Los Pinos, bautizada así por Lázaro Cárdenas, primer mandatario que con espíritu republicano retiró del Castillo de Chapultepec la casa presidencial. También estuvieron el molino de Belén, ubicado en lo que hoy es el campo militar número 1, en la cañada paralela a la Avenida Constituyentes, y el de Santo Domingo, convertido ahora en zona residencial de lujo.

En la época prehispánica se construyeron más de 900 arcos de piedra en los lindes de lo que ahora se conocen como Zona Rosa y colonia Roma Norte. Conformaban el acueducto que desde el manantial de Chapultepec abastecía al Salto del Agua. Otro acueducto servia para drenar agua desde Santa Fe, sobre la Calzada de la Verónica (donde el 6 de diciembre de 1914 se encontraron Francisco Villa y Emiliano Zapata) rumbo a San Cosme, y terminaba en la Fuente de la Tlaxpana (que significa lugar barrido) a espaldas del actual Palacio de Bellas Artes.

La antigua ciudad se movía hacia el poniente por los jardines y vistas que atraían a familias acaudaladas y personajes destacados para tener casas de campo. En 1766 Marco de Ybarra decidió asentarse en esta zona y cultivó un hermoso jardín al que llamo El Pensil Americano, que a la vuelta de los siglos se transformó en innumerables colonias.

En náhuatl, Tacubaya significa lugar donde se toma el agua, lugar donde se tomó el “atlatl” o lugar donde tuerce la barranca que lleva el río. Hoy es uno de los parajes más representativos de la delegación. Hace apenas 60 años las lomas de Tacubaya se encontraban pobladas de frondosos árboles y hermosas casas de campo.

A mediados del siglo XX, las feraces huertas de las familias Barrón, Escandón y De Teresa se fraccionaron con fines comerciales y dieron paso a las colonias San Miguel Chapultepec, San Pedro de los Pinos, y Escandón (estas dos ahora en la delegación Benito Juárez). Sin embargo, quedan vestigios de aquellas majestuosas residencias, como la conocida Casa de la Bola que aun conserva su mobiliario original y, tras ser remodelado, hoy es un museo junto al espléndido Parque Lira.

Otro caso singular es el del antiguo convento de San Diego, establecido por los franciscanos en esas lomas y reducido a su pequeña pero atractiva iglesia en medio del Anillo Periférico, como una isla, casi a la altura de la Avenida Constituyentes. Ocuparon sus instalaciones, primero la Cooperativa Obrera de Vestuario y Equipo (COVE) Y actualmente el Museo de la Cartografía, a cargo del Ejército Mexicano. En tanto, desaparecieron el Observatorio Nacional, la Casa Lira (ubicada al fondo del parque del mismo nombre, a un costado de la Casa Amarilla, sede de la delegación, y todo para la constitución de un estacionamiento), el Portal de las Flores, la Alameda de Tacubaya, el Portal de Cartagena, símbolo del corazón de esa villa, para construir la estación Tacubaya del Metro. Quizá par ello los lugareños insisten en decir «por mal que te vaya, siempre volverás a Tacubaya»

En coches de alquiler, en los legendarios “tranvías de mulitas” o en carruajes largos para 20 personas se realizaba el viaje a este poblado, y la mejoría en el transporte sería decisiva para el futuro de la zona. La segunda vía férrea que unía a la Ciudad de México con la Villa de Tacubaya fue inaugurada el16 de septiembre de 1857; luego, en 1889, Luis Hammeken llevó la primera línea de tranvías provenientes de la urbe, lo que significó un gran impulso para el crecimiento hacia el poniente: por primera vez la gente consideró que era posible vivir fuera de la Ciudad de México.

En 1895 Tacubaya tenia 27 mil 985 habitantes, pero durante el verano llegaban a 30 mil, pues quienes tenían propiedades en el lugar se iban a residir a sus casas de campo. Era tal el incremento poblacional durante las primeras décadas te aquella década ambas municipalidades, más Azcapotzalco y Mixcoac, se fundieron en una gran madel siglo XX, que ya en 1921 Tacuba contaba con 51 mil 209 habitantes y Tacubaya con 57 mil 129. Duransa homogénea y dieron paso a las colonias Popotla y San Miguel Chapultepec. Después se formaron las colonias Juárez, Roma y Condesa, hoy integrantes de la delegación Cuauhtemoc.

En 1940 hubo un auge económico en la región: se estableció un gran corredor industrial en las colonias Irrigación, Granada, Pensil, Ampliación Torre Blanca, y Anáhuac, donde se hallan la Casa de Moneda y algunas empresas como Colgate-Palmolive, la fábrica de vidrio en lo que ahora es el Papalote, Museo del Niño, la Cervecería Modelo, la Bayer, la Harinera Elizondo … Por desgracia, ya desapareció el edificio de oficinas de la fábrica de Chrysler, cuya fachada principal exhibía un altorrelieve del muralista David Alfaro Siqueiros. Hacia 1950, las fotografías aéreas revelan la gran urbanización al consolidarse Polanco, Chapultepec Morales, Bosque de Chapultepec, Polanco Reforma, Chapultepec Polanco y Los Morales.

En el barrio de Tacuba, entre túneles de comercios ambulantes, se divisa la parroquia de San Gabriel (principal de la zona) y su magnífico convento franciscano del siglo XVI, lo mismo que el posteriormente edificado (1689) Colegio y ex convento de San Joaquín por los carmelitas descalzos. También, procedente del siglo XVI sobrevive el Convento de Santo Domingo; en las esquinas del claustro, tallados en la cantera, destacan los nombres de los pueblos indígenas que colaboraron en su construcción. Tacuba había sido parte de la Confederación del Anáhuac, junto con México- Tenochtitlan y Texcoco.

¿ Y por qué se llama Miguel Hidalgo?
En diciembre de 1970 se publicó la ley que estableció la nueva división política de la ciudad. Nace entonces la Delegación Miguel Hidalgo como un reconocimiento a la figura y lucha del “Padre de la Patria”, símbolo de la libertad y la independencia.

* Ciudad de México, Crónica de sus delegaciones, Gobierno del D.F., 2007

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