Posts etiquetados ‘Hernán Cortés’


Descripción

  • El nombre de Hernán Cortés (1485–1547) y la controversia que lo rodea están vinculados a la conquista de México, que fue el evento más importante de su vida. Cortés nació en Medellín, España. Estudió en la Universidad de Salamanca; en 1506 tomó parte en la conquista española de Hispaniola y Cuba, y llegó a ser funcionario municipal en Cuba. En 1518 tomó el mando de una expedición para afianzar el interior de México. Sus cartas de relación son fuente imprescindible para comprender los comienzos de la presencia española en México. Escribió desde Nueva España cinco cartas al rey en las que describió, con estilo detallado y sencillo, la paulatina entrada en nuevas tierras. La primera, fechada en julio de 1519, nunca se ha encontrado. La segunda y la tercera se publicaron en Sevilla (en 1522 y 1523) y la cuarta en Toledo (1525). La quinta carta quedó inédita hasta 1842. Aquí se muestra la segunda, de Segura de la Sierra, con fecha de 30 de octubre de 1520. Escrita en buen español castellano y con mucha información, la carta describe la rica provincia de Culúa, con grandes ciudades, especialmente «Tenustitlán» (Tenochtitlán), edificada sobre el lago Texcoco. Cortés habla con gran admiración del rey azteca Moctezuma (Montezuma), de cómo le servían sus gentes, así como de sus ritos y ceremonias. La carta relata los hechos más notables de su entrada en Nueva España: la sumisión del cacique de Cempoala, la marcha hacia la capital, la alianza con los tlaxcaltecas, los primeros contactos con los embajadores de Moctezuma y el encuentro con el jefe azteca en Tenochtitlán. Finalmente, narra la destrucción de las naves, la «noche triste» en la que Cortés y sus hombres luchan para salir de la ciudad, y los sucesos que llevan hasta su salida de la capital. De estas cartas se hicieron abundantes ediciones (algunas muy tempranas) en Amberes, Núremberg, Ausgburgo y Venecia, prueba evidente del interés que despertaban en Europa los acontecimientos del Nuevo Mundo.
  • AQUÍ LA PUEDES VER EN ZOOM
  • http://www.wdl.org/es/item/7335/zoom/#group=1&page=1&zoom=0.7051040951983375&centerX=0.23407669897659672&centerY=0.7920498463581655

Autor

Fecha de creación

  • 1522 d. C.

Información de la publicación

  • Jacobo Cromberger, Sevilla
  • 56 páginas sin numerar, ilustradas

Notas

  • Fecha de la nota del impresor tomada del colofón. Letras góticas. Las iniciales son grabados xilográficos. Antes del título, ilustración xilográfica que ilustra a Carlos V de España, sentado en un trono con un cetro en su mano derecha; toda la ilustración enmarcada en orla arquitectónica.

Institución

Recursos externos

Última


Códice del Marquesado del Valle

Este expediente, de valor excepcional, contiene 28 peticiones separadas de diferentes caciques y pueblos del marquesado del valle, en contra de usurpadores de tierras y e ingenios de azucar por parte de Hernán Cortés, primer marqués del valle. El marquesado comprendía el actual estado de Morelos, así como partes de los estados de Puebla, Oaxaca y México. Las grandes plantaciones cañeras que impulsó Cortés se crearon rentando, comprando o usurpando huertas, sembradíos y parajes pertenecientes a los caciques (nobles indígenas), pueblos y barrios desde tiempos inmemoriales. Durante todo el siglo XVI convivieron las dos economías: la indígena y la europea. Los indígenas trataban de preservar lo que les pertenecía mientras que los españoles expandían sus propiedades a la fuerza. Estas peticiones, de contenido principalmente agrario, fueron elaboradas a mediados del siglo XVI. Contienen generalmente un texto en náhuatl que explica su demanda, y un croquis o mapa elaborado por tlacuilos (pintores indígenas). Cargados de la simbología, la información y los conocimientos indígenas, estos croquis muestran la disposición de las parcelas, los nombres de los lugares en glifos topónimos, las medidas de las parcelas conforme a la agrimensura mesoamericana, el tipo de producto que generaban y sus cantidades, los caciques que las señoreaban y otros variados datos. Estos documentos aportan importantes detalles sobre la geografía de vastas zonas del México central a principios del período virreinal: una época en la que la región estaba en rápida transformación. Actualmente el Códice del Marquesado del Valle está en el Archivo General de la Nación de México, Colección Hospital de Jesús, volumen 487, legajo 276.

CHECA ÉSTA LIGA:

http://www.wdl.org/es/item/9681/zoom/

AQUÍ EN PDF

http://content.wdl.org/9681/service/9681.pdf

Creador

Caciques y pueblos del marquesado del valle

Fecha de creación

Alrededor de 1550 d. C. – 1600 d. C.


La Espléndida narración de Fernando Cortés acerca de la Nueva España del mar y el océano transmitida al más sagrado e invencible, siempre augusto Carlos, Emperador de los romanos, Rey de los españoles en el año del Señor 1520: Que contiene numerosas cosas dignas de conocimiento y admiración acerca de las excelentes ciudades de sus provincias… sobre todo acerca de la famosa ciudad de Temixtitan y sus varias maravillas, que complacerán maravillosamente al lector

AQUI PODRAS VER TODO EL GRAFICO EN ZOOM

http://www.wdl.org/es/item/2831/zoom/#q=MOCTEZUMA&view_type=gallery&search_page=1&qla=es

Descripción

Entre julio de 1519 y septiembre de 1526, Hernán Cortés (1485-1547), el soldado y aventurero que en 1519-21 conquistó para España lo que ahora es el centro y sur de Mexico, envió cinco largas cartas al emperador Carlos V en las que describia sus hazañas y trataba de convencerlo sobre sus propios méritos. Este libro contiene la primera edición en latín de la segunda carta de Cortés. En ella, Cortés relata su primera reunión con el emperador azteca, Moctezuma II. Con fecha 30 de octubre de 1520, la carta fue traducida del español al latín por Petrus Savorgnanus y fue impresa en Nuremberg, Alemania, en 1524. Esta impresión también contiene el primer plano publicado de la ciudad azteca de Tenochtitlán (actual Ciudad de México), que Cortés y su ejército atacaron y destruyeron en mayo de 1521. También se incluye un mapa de la Cuenca del Caribe.

Autor

Cortés, Hernán, 1485-1547

Fecha de creación

1524 d. C.

Información de la publicación

Fridericum Peypus, Núremberg

Idioma

Latín

Título en el idioma original

Praeclara Ferdina[n]di. Cortesii de noua maris oceani Hyspania narratio sacratissimo. ac inuictissimo Carolo Romanoru[m] Imperatori semper Augusto, Hyspaniaru[m], [etc] Regi Anno Domini. M.D.XX. transmissa : in qua continentur plurima scitu, [et] admiratione digna circa egregias earu[m] p[ro]uintiaru[m] vrbes … potissimu[m]q[ue] de celebri ciuitate Temixtitan variisq[ue] illi[us] mirabilib[us], qu[a]e lege[n]te[m] mirifice delectabu[n]t

Lugar

América Latina y el Caribe > México

Período

1500 d. C. – 1699 d. C.

Tema

Historia y geografía > Historia de América del Norte > Mesoamérica (América Media); México

Palabras clave adicionales

Aztecas; Cortés, Hernán, 1485-1547; Descubrimiento y exploración; Indígenas de México; Pueblos indígenas; Cartas; Moctezuma II, emperador de México, circa 1480-1520; Nueva España; España – Colonias

Tipo de artículo

Libros

Institución

Biblioteca John Carter Brown


Hernán Cortés y su oscura relación con Catalina Xuárez

Xavier López Medellín

 

Cortés era muy aficionado a llevar una vida licenciosa y galante mientras duró su potencia viril, ya nos lo confirma Bernal Díaz del Castillo: “oí decir que cuando mancebo, en la isla Española, fue algo travieso sobre mujeres, e que se acuchilló algunas veces con hombres esforzados e diestros” (Historia verdadera de la conquista de la Nueva España) y en otra referencia tomada del libro de Prescott: “e era demasiado dado a mujeres, e celoso en guardar las suyas” (Historia de la Conquista de México).

 
 

En el juicio de residencia tomado a Cortés, Bernardino Vázquez de Tapia habla de la vida que llevó Cortés una vez conquistadas las tierras Mexicanas:

 
 

“que tenía infinitas mujeres, dentro de su casa, de la tierra, e otras de Castilla, e según era pública voz e fama entre sus criados e servidores, se decía, con cuántas en su casa había tenía acceso; aunque fueran parientas unas de otras; e que con otras mujeres casadas es notorio que a tenido muchos accesos, e que enviaba los maridos fuera de esta ciudad, por quedar con ellas, los nombres aquí no se ponen, sacáronse en un papel aparte, que algunas dellas parieron del dicho don Fernando”.

 
 

Sirva esto de antecedente para conocer un poco del carácter del conquistador, sobre todo en sus relaciones amorosas y revisemos ahora los hechos que dieron lugar al primer matrimonio del Marqués del Valle de Oaxaca.

 
 

Después de consumada la conquista de Cuba en 1511, Cortés se establece en Manicarao, donde obtiene un repartimiento de indios junto con Juan Xuárez y gana una posición como vecino acomodado de la isla, por lo que parece olvidar los sueños de grandeza con los que se embarcó al Nuevo Mundo.

 
 

Juan Xuárez, una vez que obtuvo el repartimiento mando traer a su madre María Marcayda, a sus hermanas y hasta una abuela de Santo Domingo a donde habían ido esperando casarse con hombres ricos, pues los Xuárez eran “…gente pobre y de escasa valía” (Fernández del Castillo). Y ya que doña Catalina Xuárez, una de las hermanas, era de buen parecer y las mujeres españolas eran raras en la isla, pronto se entendieron don Hernando y doña Catalina.

 
 

Al poco tiempo del cortejo, el futuro conquistador de México prometió matrimonio a Catalina. Sin embargo su versatilidad e inconstancia en materia de amores, enfriaron pronto el sentimiento que tenía Cortés con Catalina hasta el punto de negarse a cumplir la promesa antes hecha. Diego Velázquez, gobernador de Cuba, estaba en amoríos con otra hermana de Juan Xuárez, por lo que presionado por esta última, obligó a Cortés a casarse con Catalina y éste al negarse fue hecho prisionero. Tiempo después Hernán Cortés aceptó contraer nupcias con Catalina Xuárez más por obtener de nuevo el favor del gobernador que por otra causa, no sin antes obtener ventaja, pues  le dieron al casarse ciertos esclavos y bateas para sacar oro y ropa de vestir.

 
 

Así se realizó dicho matrimonio y Cortés volvió a tener el favor de don Diego Velázquez, al punto que él mismo fue padrino de bodas y otorgó a Cortés un buen repartimiento, además de nombrarlo alcalde ordinario de la ciudad de Santiago, con lo que Cortés prosperó notablemente.

 
 

Después de los descubrimientos de nuevas tierras que prometían gran riqueza y aventura hechos por Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva, el espíritu aventurero de los españoles despertaron, planeándose así viajes de expedición y conquista encabezados por el gobernador Velázquez. Al enterarse de estos proyectos Cortés, no se da punto de reposo hasta obtener el mando de tal expedición.

 
 

Es así como Hernán Cortés abandona la isla junto con su armada, sin gran sentimiento por la separación de su mujer y una vez llegando a las costas mexicanas, absorto en su empresa y en amoríos con doña Marina y otras indias, parece olvidar por completo a su esposa en Cuba. Desde que salió de la isla (18 de febrero de 1519) a la toma de la ciudad de México (13 de agosto de 1521) solamente una vez se escribió con doña Catalina, después de la noche triste en que escribiría a su mujer para pedirle perdón por el olvido que hasta entonces le ha tenido.

 
 

Las noticias de las heroicas hazañas de su esposo despertaron en doña Catalina el deseo de participar de su fortuna y embarcarse a la Nueva España sin avisar a Cortés de sus planes (agosto de 1522). Así, estando Gonzalo de Sandoval en Coatzacoalcos, le llegaron cartas acerca de un barco que entraba en el río de Ayahualulco en que venía de Cuba la señora doña Catalina Xuárez de Marcayda, con su hermano Juan y otra hermana; por lo que Sandoval salió a recibir a los viajeros acompañado de la mayor parte de los capitanes y soldados, entre ellos Bernal Díaz. Sandoval mandó avisar a Cortés de inmediato y éste mandó recibir a su esposa y cuñados con grandes honras y fiestas y los mandó traer a México con gran algarabía durante todo el camino.

 
 

Hernán Cortés

 
 

Seguramente a Cortés le disgustaba la presencia de doña Catalina aunque no dio muestras de ello (ya que había favorecido a aquellos quienes traían mujeres e hijas españolas para incrementar la población en aquellas tierras y no podía mostrarse contrario a sus propias leyes). Además entonces estaba en amoríos con Marina, indispensable para la conquista de México e inseparable compañera de Cortés y con la que además tenía ya un hijo. Este era don Martín Cortés (que tendría cerca de un año a la llegada de doña Catalina a México), uno de los hijos predilectos del conquistador y que posteriormente fuera reconocido como legítimo por el papa Clemente VII en 1529.

 
 

Las terribles condiciones en que quedó Tenochtitlán después del prolongado asedio y terribles combates, obligaron a Cortés a vivir en Coyoacán, donde se celebraron grandes fiestas por el triunfo sobre la ciudad azteca. Era este el entorno festivo cuando llegó doña Catalina, quien rápidamente se acostumbró a los lujos que le otorgaba la nueva posición en que se encontraba, ignorando por completo que a tres meses en que llegara de Cuba habría de morir trágicamente.

 
 

La mañana del día de su muerte, Catalina asistió muy bien ataviada, sana y contenta a la iglesia acompañada de varias damas. Posteriormente invitó a estas mujeres a una comida en casa de Cortés, en donde se comió y bebió alegremente hasta pasadas las diez de la noche en que los invitados se despidieron.

 
 

Durante la comida Cortés se jugó una broma de mal gusto para doña Catalina. Esto ocasionó que doña Catalina se retirara de la mesa disgustada. La broma consistió en que doña Catalina, dirigiéndose a Solís, capitán de artillería, le dijo: “Vos Solís, no queréis sino ocupar a mis indios en otras cosas de lo que yo les mando, y no se hace lo que yo quiero, y os prometo que antes de muchos días, haré yo de manera que nadie tenga que entender en lo mío”. A lo que Cortés respondió: “¿Con lo vuestro señora? ¡Yo no quiero nada de lo vuestro!”. Alfonso del Toro escribe al respecto de esta respuesta: “Recordándole con tales palabras que nada había llevado al matrimonio fuera de su persona, que ésta era ya poco apetecible para Cortés, y que cuanto ella era y valía lo debía a su marido”.

 
 

Doña Catalina, indignada, se dirigió al oratorio a llorar su vergüenza, a donde después acudió Cortés arrepentido de su actitud en el salón. Posteriormente ambos esposos se dirigieron a su recámara, donde sus servidores los desnudaron y se marcharon para dejarlos solos en su lecho. Al poco tiempo mandó llamar don Hernando a gritos a las mujeres de la casa, diciendo que doña Catalina estaba enferma. Al llegar estas al aposento, encontraron a doña Catalina yaciendo inerte en los brazos de su esposo, quien al ser interrogado por ellas solo pudo contestar que pensaba que su mujer estuviera desmayada, aunque en realidad doña Catalina ya estaba muerta.

 
 

Las mujeres se apresuraron a amortajar a la finada y aunque su esposo parece sentir un gran dolor dando gritos y golpeando las paredes, todos notan que los funerales se apresuran, al punto que al rayar el nuevo día el cuerpo de doña Catalina está ya dentro de su ataúd.

 
 

Así fue la muerte de doña Catalina Xuárez, primera esposa de Hernán Cortés, ocurrida en Coyoacán el 1 de noviembre de 1522. Dicha muerte fue tan apresurada y tan en secreto se ordenaron los preparativos fúnebres, que pronto comenzaron a circular rumores culpando a Cortés de lo sucedido. Sin embargo, parece no haber pasado nada sino hasta 1529 cuando comienza el juicio de residencia de Cortés mientras éste se encontraba en España. El interrogatorio propio del juicio se hizo a varios testigos.

 
 

El asunto de la muerte de doña Catalina comienza a cuestionarse como parte del juicio de residencia el 29 de enero de 1530. Durante el proceso se interrogó a catorce testigos, por lo que trataré de hacer un breve recuento de lo que estos testigos dieron a conocer 6 años después del suceso.

 
 

La muerte de doña Catalina ocurrió en Coyoacán. Una vez que la pareja quedó sola en su habitación, pasaron algunas horas cuando Cortés llamó a gritos, a los que acudieron Alonso de Villanueva camarero y Diego de Soria mayordomo, quienes llamaron a la dama de doña Catalina, María de Vera, diciéndole que “su mujer estaba mala”. Esto ocurría aproximadamente a las doce de la noche.

 
 

María de Vera se ocupa de amortajar a Catalina Xuárez y platicando con Alonso de Villanueva, camarero de Cortés, menciona “que yo la dejé amortajada, y ese traidor de Fernando Cortés la mató: porque mientras la amortajaba, le vide cardenales en la garganta en señal que la ahogó con cordeles”…”e que al tiempo que María de Vera entró en la dicha cámara donde estaba muerta, halló una gargantilla de cuentas de azabache derramadas por la dicha cama, y estaba la dicha Catalina Xuares, toda descabellada, como que había andado poniendo fuerza”. Hay testigos que afirman ver la cama orinada.

 
 

Algunos testigos afirmaron que doña Catalina sufría de desmayos ocasionales, y que Cortés había asido a doña Catalina del cuello para volverla en sí, con lo que explican el encontrar las cuentas del collar dispersas.

 
 

Cortés mandó poner el cuerpo de su esposa en un ataúd y cerrar la caja con clavos.

 
 

Al llegar fray Bartolomé de Olmedo le dijo a Cortés: “…toda esta ciudad dice públicamente, que vos habeis muerto a Catalina Xuarez vuestra mujer; conviene que para vuestra honra, e para que no os echen la culpa, si no la tenéis, que mandéis que ante un alcalde, e un escribano, e testigos la saquen del ataut donde está, e la vean antes que la entierren”. A lo que Cortés se enojó mucho y contestó: “¿Quiénes son los traidores bellacos que tal dicen?, No curen en poner mi honra en disputa, entiérrenla”.

 
 

Alfonso Toro, en su libro “Un Crimen de Hernán Cortés”, trata de reconstruir los móviles que motivaron a Cortés a este hecho:

 
 

“Un hombre como don Hernando, amante de devaneos amorosos, casado sin amor y casi por la fuerza, hastiado de su mujer, falto de escrúpulos para conseguir un fin cualquiera, duro y cruel en ocasiones, considerando a doña Catalina como indigna de él, por su carencia de bienes y fortuna, debía ver a su mujer como un obstáculo bochornoso para aspirar a mayor grandeza, a la que hubiera sido bien fácil ascender por una alianza matrimonial. De aquí debe de haber nacido en Cortés la idea de deshacerse de aquella rémora para sus futuros adelantos, sin que le espantara la idea de recurrir al crimen para conseguirlo”.

 
 

Mientras que dice de doña Catalina “Enamorada y amante de su marido, se veía repudiada y humillada constantemente, al grado de verse arrojada del lecho nupcial, tratando solo a un pequeño grupo de familias españolas, por lo que era fácil que la Marcayda se enterara de las infidelidades de Cortés; de ahí que pasara una vida de constantes disgustos”.

 
 

Sobre lo que pasó en la habitación, del Toro escribe “… Una vez que se hubo retirando la servidumbre, comenzó sin duda una escena de lágrimas y reconvenciones por parte de doña Catalina; y quizá hubo quejas y palabras duras y airadas entre ambos esposos. Los lloros y reclamaciones por celos de parte de la Marcayda, despertaron el enojo de don Hernando, quien fue poniéndose cada vez mas nervioso y excitado por las quejas de doña Catalina, acabando por encolerizarse, y quizá después de maltratar de obra y de palabra a la desdichada, se lanzó sobre la indefensa y espantada mujer, estrangulándola.”

 
 

Finalmente, para este autor “el crimen lo cometió don Hernando por un impulso momentáneo, en medio de su cólera, debe haber visto la conveniencia de cometer un crimen meditado desde antes y que tan favorable podía ser para sus futuros adelantos”.

 
 

El juicio de residencia nunca fue concluido, por lo que nunca se llegó a una determinación al respecto de la muerte de doña Catalina Xuárez. En la actualidad existen muy pocos documentos al respecto, la mayoría de ellos son parte del juicio de residencia de Cortés. Y a menos que se encuentren documentos no conocidos que revelen nueva información sobre este polémico suceso, será muy difícil otorgar un justo veredicto al respecto.

 
 

Existen opiniones favorables para Cortés en el sentido que no fue el autor del crimen, y por otro lado hay quienes lo culpan de dicho acto. Me parece que nunca se sabrá lo que en verdad pasó en Coyoacán aquella noche de 1522.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 
 

1) Díaz del Castillo, B. Historia verdadera de la conquista de Nueva España. Ed. Plaza Janés, España, 1998. 479 pp.

2) Martínez, J. L. 1991. Documentos cortesianos II. 1526-1545. Sección IV. Juicio de Residencia. Fondo de Cultura Económica-UNAM. México 409 pp.

3) Martínez, J. L. 1991. Hernán Cortés. Fondo de Cultura Económica-UNAM. México 1009 pp.

4) Presscott, W. H. 1952. Historia de la conquista de México. CIA. General de ediciones, México. 283 pp.

5) Toro, A. 1947. Un crimen de Hernán Cortés. Ed. Patria. México 175 pp.


Hospital de Jesús

El Hospital de Jesús, en la esquina de las calles de Pino Suárez y República de El Salvador y fundado alrededor de 1529, es una gran muestra de la síntesis de dos arquitecturas: la colonial del siglo XVI y la funcionalista de la primera mitad de este siglo. La planta original del edificio tenia forma de “T”, la cual se fue alterando mucho con el tiempo. En el centro había una capilla para que los enfermos pudiesen rezar. La obra moderna sobre la que descansa el hospital, corresponde a uno de los más fuertes impulsores del funcionalismo en México, José Villagrán García. Este arquitecto mantuvo los dos patios del edificio original, los cuales se encuentran separados por una bella escalera adornada con motivos escultóricos prehispánicos encontrados en el lugar.

Muchas son las muestras de gran excelsitud en ese sitio, como los frisos que adornan las paredes de los corredores del piso alto y que muestran diversos motivos simbólicos de la Pasión de Jesús. Los rostros de Hernán Cortes, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid y los sacerdotes Juan Díaz y fray Bartolomé de Olmedo, todos ellos participantes en la conquista de México, son vistos en las entrevigas.


Fachada manierista del templo Jesús de Nazareno. Los nichos laterales representan a las virtudes Fe y Esperanza.

Otro de los lugares dentro del hospital digno de señalar, es la oficina de la dirección, donde se conservan algunas pinturas del fundador del hospital y un gran lienzo anónimo de la “Traslación de la imagen de Jesús Nazareno”. Son de notar los estupendos casetones hexagonales tallados en madera que conforman el bellísimo artesonado.

Esta área es histórica no solo por la fundación del hospital, sino porque el ocho de noviembre de 1519, en este sitio llamado entonces Huitzillan, tuvo lugar el encuentro entre el emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin y el conquistador de México- Tenochtitlan, Hernán Cortés. Esto fue de gran trascendencia por diferentes motivos: para la nación mexica marcó el principio del fin de su imperio pero, a la vez, significó el inicio de un largo proceso que diera luz a la nueva nación.

Años después, tratando de expiar sus acciones de dominio, Cortés dispuso construir, en el sitio de ese encuentro el primer hospital colonial de México. Los solares en los que se edificó pertenecían a Alonso de Grado, compañero en la aventura de la conquista, y que casara con la princesa Tecuichpo, hija de Moctezuma y viuda de Cuauhtémoc.

En la entonces calzada de Iztapalapa, hoy avenida Pino Suárez, se levantó el hospital, trabajos que iniciaron en 1529 bajo la dirección del alarife Pedro Vásquez y que no concluyeron hasta fines del siglo XVI, cuando quedaron levantados la parte principal del establecimiento, los patios, las enfermerías y la portada principal en el lado oriente del predio.

El hospital originalmente se llamó de la Purísima Concepción. Este nombre permaneció hasta el siglo XVII cuando fue cambiado por el de Jesús, gracias a una imagen de Jesús Nazareno a la que se le atribuían varios milagros y obtenida en una rifa entre cinco templos, según lo dispuso la dueña original, una india acaudalada, en su testamento.

La Guía Oficial del Centro de la Ciudad de México, editada por Salvat con los auspicios del INAH, señala que el templo aledaño, que es otra buena muestra del arte del siglo XVI, comenzó a levantarse casi simultáneamente en el costado norte del predio. La fachada lateral es manierista y el friso muestra una inscripción en latín. Representaciones en relieve de la Fe y la Esperanza flanquean un nicho central donde, en lugar de la Caridad, está la Virgen de las Maravillas. La portada remata en un frontón curvo. Un primer cuerpo muy parecido al de la anterior, es presentado en la fachada principal.

La planta de la iglesia es de cruz latina y está techada con bóveda de cañón y cúpula de casquete esférico sobre el crucero. El interior ha perdido todos los retablos que lo adornaban. Entre los tesoros artísticos que perduran están una escultura estofada del siglo XVII y, de la misma época, un Ecce Homo, pintura anónima.

Pero también el templo manifiesta la expresión artística de uno de nuestros grandes muralistas: José Clemente Orozco, quien pinto en la bóveda del coro y en la del primer tramo de la nave, su visión muy personal, más humanista que profética, de “El Apocalipsis”, donde hay mucha fuerza en las figuras alegóricas, en los contrastantes colores y en las líneas utilizadas.

Este lugar es el depositario de los restos de Hernán Cortes. Así lo muestra una sencilla placa metálica situada en uno de los extremos del altar, en la que está grabado su nombre. En el extremo opuesto hay otra placa alusiva a María Gloria Pignatell Aragón Cortés, ultima descendiente directa del conquistador, cuya muerte se produjo en 1925.

La guía continúa explicando que muchas son las personalidades que han dejado huella en la institución hospitalaria: Fray Bartolomé de Olmedo, Pedro López y fray Bernardino Álvarez son algunos de ellos. En el hospital se realizaron, en 1646, las primeras autopsias para la enseñanza anatómica de la Real y Pontificia Universidad de México, efectuadas, por el doctor Juan Correa, cirujano del Santo Oficio y por el galeno Andrés Martínez Villaviciosa. En 1715 se estableció en el nosocomio la Regia Academia Mariana Práctica Medica que desempeñó una labor complementaria de la enseñanza de esta disciplina en Nueva España. Hoy, su función hospitalaria sigue vigente.

*Centro Histórico, año 1, vol 1, 1993.


Por Jorge Nacif Mina
“México Tenochtitlan es punto irradiante de cultura, tecnología y civilización, y es también centro de confluencia de los hombres de los cuatro rumbos del mundo” – Federico Hernández Serrano
La Ciudad de México Tenochtitlan fue considerada siempre el centro de la actividad religiosa y como cuartel general en donde se gestaban los planes de conquista y expansión geográfica. Sin embargo, Acamapichtli, primer Señor de Tenochtitlan, no pudo realizar empresas militares de importancia; el Tlatoani mexica murió en el año de 1389, y el Consejo de Ancianos eligió a su hijo Huitzilihuitl como Señor de Tenochtitlan, el que contrajo matrimonio con una hija de Tezozomoc, gobernante de Azcapotzalco, logrando con ello que los tributos que los mexicas pagaban a estos tepanecas de Azcapotzalco fueran reducidos. Bajo su gobierno se lograron consolidar algunas conquistas, pero siempre con el dominio del señorío Tepaneca, del cual dependía el islote donde se levantó la Ciudad.

En el año de 1409, Huitzilihuitl deja de existir eligiéndose a Chimalpopoca como tercer Huey Tlatoani. Pero con motivo de las nefastas intenciones de Maxtla, hijo de Tezozomoc, en poco tiempo es hecho prisionero y tuvo un trágico fin: se ahorcó durante su cautiverio en 1423 (1).
Ante tan desdichado acontecimiento, el pueblo mexica necesitaba a un gobernante capaz de enfrentarse al poderío Tepaneca de Maxtla, el que planeaba apoderarse definitivamente de Tenochtitlan, la que ya era una civilización de importancia en Mesoamérica. Por tales razones, y buscando a un pipiltín (noble) enérgico, el Consejo de Ancianos entronizó a Izcoatl como cuarto Señor de los mexicanos, ya que era considerado un buen guerrero, hombre prudente, recto y honrado; virtudes fundamentales para un gobernante.

A Izcoatl le tocaría poner su talento para liberar a su pueblo del dominio de Tepaneca, y acrecentar la cultura, ciencia y tradiciones; así lo vieron y sintieron los Tenochcas en las fiestas de la elección, presagiando una nueva era en la historia de los hijos de Huitzilopochtli.
En aquellos años, Nezahualcoyotl, el Señor sabio y poeta de Texcoco, había sido despojado de su gobierno por los Tepanecas, por lo que Izcoatl lo invitó, junto con sus seguidores, para organizarse y hacerle la guerra a Maxtla, tirano usurpador del Señorío Acolhua de Texcoco y asesino intelectual de Chimalpopoca.
Después de cruentas batallas, aquel heredero de Tezozomoc fue derrotado definitivamente; corría el año de 1427, Izcoatl regresaba a Tenochtitlan llevando en sus manos piel y vestiduras de guerrero, la Independencia del pueblo mexica, fundamentada en el restablecimiento de Nezahualcoyotl y la conformación de la Triple AIianza: México, Texcoco y Tacuba, mientras Azcapotzalco quedaba reducido a pueblo tributario.
A partir de ese momento se amplió el dominio mexica en forma notable, conquistando a los de Coyoacan, a los Mazahuas, a los de Mixcoac, Quauhximalpa, Acolhuacan, a los de Mizquic, Cuitlahuac, Xochimilco Cuauhnahuac, Toltitlan y Chalco. (2)

La muerte de Izcoatl, en el año de 1436, trajo consigo una gran perdida moral y de dirigencia para el Señorío; su sucesor fue Moctezuma Ilhuicamina, el quinto Tlatoani, el que logro llevar su poderío hasta Oaxaca.

Imposible será, en este espacio, hacer un análisis de cada uno de los Señores Mexicas, pero sí cabe señalar que después de Moctezuma Ilhuicamina, llegaron al poder Axayacatl, Tizoc, Ahuizotl y Moctezuma Xocoyotzin, este último, escogido por el destino para recibir a los conquistadores españoles.
Ese gobernante, según indican varias investigaciones serias, era hombre profundamente supersticioso, y su existencia se basaba en ciertas creencias. AI respecto, el maestro Ignacio Bernal nos explica que: “Cuando en 1519 estalla como un grito espantoso la noticia: ¡Quetzalcoatl ha regresado! piensa desde el primer momento que su reino se ha acabado, que las profecías se han cumplido. Entonces sigue el único camino abierto, la única forma de oponerse a un dios: obtener la ayuda de los otros dioses y tratar de convencer a Quetzalcoatl de que regrese. Por un lado envía a Cortés las insignias del dios: el penacho de plumas, la máscara de oro y los numerosos regalos con que espera convencerle. Estos lo convencen, pero precisamente de lo opuesto a lo que deseaba Moctezuma, o sea seguir su marcha, engolosinado por el oro”. (3)

El 7 de septiembre de 1519, los españoles… “atraviesan la sierra que separa el Valle de México del de Puebla por en medio de los dos volcanes: La Iztaccihuatl, la mujer blanca que deja caer sus pliegues blanquísimos sobre el túmulo azul de la sierra, y el Popocatepetl, monte que humea entre las nubes. Asombrado (Cortés) ante el maravilloso espectaculo del Valle, pasa por Tlalmanalco; se detiene en Amecameca y llega a Ayotzingo en donde los recibe Cacama, rey de Texcoco. Caminan por las orillas del agua y penetran por una calzada entre los Lagos de Chalco y Xochimilco, para llegar a Tlahuac. Otra calzada los llevó a tierra firme y entraron en Ixtapalapa, donde fueron recibos por Cuitlahuac, señor del lugar…. ” (4) Hernán Cortes decide la entrada a la Ciudad de México Tenochtitlan en la mañana del 8 de noviembre de ese 1519.
El propio capitán español inicia la marcha montado en su caballo, y detrás de ellos soldados, también montados como sirviendo de escolta; luego a pie, Cacama y Cuitlahuac y más soldados… “más atrás los ballesteros con sus carcajes llenos de flechas de hierro, y los escopeteros con sus cerbatanas, donde el rayo revienta y sale el humo. Al final, el abigarrado y numeroso conjunto de guerreros aliados de los españoles (teules), la gente de Tlaxcala y la de Huejotzingo, que vive mas allá de las montañas”. (5)
Bernal Díaz del Castillo, refiriéndose a la calzada de Ixtapalapa, por la que entraban los españoles, expresó que: “… miles de curiosos comienzan a agolparse a lo largo de la calzada, tan ancha como de dos leguas y muy bien obrada, pues pueden ir por ella ocho de a caballo a la par… estaban llenas de torres y los cúes, en las canoas y en todas partes de la laguna, y no era cosa de maravillar por que jamás habían visto caballos ni hombres como nosotros”. (6)
Cerca del fuerte de Xoloc, estaban esperando a la comitiva algunos embajadores de Moctezuma Xocoyotzin; y entre lo que hoy se conoce como Av. Pino Suárez y República del Salvador, apareció el Tlatoani. “Cortés quiso abrazar a Moctezuma, pero los caciques se lo impidieron”, continuaron la marcha rumbo a la ciudad.
Una multitud asombrada y murmurante contemplaba como el Señor mexica conducía a los extranjeros hasta las casas de Axayacatl, en el centro mismo de la ciudad; y cuando llegaron “Moctezuma tomo a Cortés de la mano, lo condujo al mas lujoso de los aposentos y le dijo: Malinche, en vuestra casa estáis, vos e vuestros hermanos; descansad” (7)
Así daba inicio el fin…



xicohtencatlaxayacatzin

 

Xīcohténcatl Āxāyacatzin (148412 de mayo de 1521) Héroe tlaxcalteca enemigo de los españoles. Su nombre alude al jicote (xīcoh-) y a los huevos de insecto (ā-xāyaca-) usados como comida que se encontraban junto al lago Texcoco.

Vida [editar]

Nace en Tizatlán el año de 1484, perteneciente al señorío de Tlaxcallan, su padre era Xicohténcatl el viejo. Enemigo acérrimo de los españoles, votó por combatirlos y los atemorizó enfrentándolos con su ejército en 1519. Su nombre del náhuatl significa Xicohténcatl (labios de jicote) y Axayacatzin (carita de agua).

http://tlacuatl.wordpress.com/


Aquí podrás buscar tu apellido:

FAMILY SEARCH (1500 -2000)

__________________________________________