La biblioteca Turriana

Publicado: 12 agosto 2011 en Mexico Colonial

La Biblioteca Turriana

Las primeras bibliotecas de la Nueva España fueron la del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco y la Biblioteca de la Catedral Metropolitana, creada ésta por real cedula de 21 de mayo de 1534, pero mas tarde llevó el nombre de Biblioteca Turriana en honor de sus fundadores, iniciando con el jurisconsulto Luis Antonio Torres Quintero, quien nació a fines del siglo XVII en Nata de los Caballeros, Panamá, y quien años después arribaría a la Ciudad de México para realizar estudios en el Colegio de San Ildefonso. Posteriormente partiría a España donde ingreso a la Universidad de Sevilla. Don Luis Antonio Torres fue nombrado rector de la Real y Pontificia Universidad de México y también desempeño los cargos de chantre (cantor), prebendado y arcediano en la Catedral Metropolitana, además fungía como consultor de la Inquisición y consultor canonista del IV Concilio Provincial Mexicano. Escribió varias obras de tipo religioso, sin embargo su labor mas importante desarrollada fue la fundación de la Biblioteca publica de la Catedral Metropolitana, por lo que a este recinto se le conoce con el nombre de Biblioteca Turriana.

Murió el 29 de octubre de 1756 y heredó sus libros a sus sobrinos, también sacerdotes, de origen panameño, Cayetano y Luis Antonio de Torres Tuñón.

En el sermón fúnebre del presbítero Joaquín Gallardo, se dice que don Luis Torres costeó el marco interior de oro puro que toea inmediatamente la imagen de la Virgen de Guadalupe, y la impresión de los “Opúsculos de Nuestra Señora de Guadalupe”, colección guadalupana muy apreciada

Cayetano Antonio Torres Muñón, sobrino de don Luis Torres, fue prebendado de la Santa Iglesia en 1755, se distinguió por su mecenazgo intelectual, por su abundante producción filosófica y por su liderazgo eclesiástico. Al igual que su tío Luis Torres, eclesiástico, nació en Nata de los Caballeros, Panamá el 6 de septiembre de 1719. De niño llego a México a casa de su tío Luis Antonio Torres Quintero, chantre y capellán de la Catedral Metropolitana y uno de los más distinguidos bibliófilos de la Nueva España.

Los Torres ayudaron a la integración de la Biblioteca Turriana y también contribuyeron a darle una característica peculiar, conjuntamente con la Biblioteca de la Real y Pontificia Universidad de México, ofrecer el servicio de consulta pública, todo un hito para la época.

A la muerte de los fundadores, los Torres dispusieron, a través del señor Ambrosio Llanos de Valdés, su albacea, que la biblioteca tuviese un carácter de consulta pública y gratuita.

Añadieron a este legado un grupo de pinturas y medallas y 20 mil pesos para la construcción del edificio en donde se alojarían los libros. Sin embargo, no se construyo el edificio, sino que se acondiciono un local situado al lado poniente de la Catedral. Fue inaugurada el 25 de agosto de 1804.

La Biblioteca Turriana estuvo en servicio un total de 63 años; 17 de ellos correspondieron a la época novohispana, pero el mayor tiempo de sus actividades se hizo en el México independiente. Durante estos años atesoró una enorme riqueza bibliográfica, digna de ser estudiada. En 1867, su acervo fue expropiado y sus co-colecciones pasaron a formar parte del Fondo de Origen de la Biblioteca Nacional de México. Los ejemplares que hoy se conservan en el elegante ex libris heráldico de sus fundadores, y desde sus paginas siguen siendo testigos de la gran importancia que tuvo este recinto.

La Turriana fue la segunda biblioteca pública que existió en México, después de la que tuvo la Real y Pontificia Universidad de México. Es oportuno recordar que las bibliotecas, en la época novohispana, sirvieron para transmitir al nuevo mundo la cultura europea.

Como una aportación para su tiempo y para la posteridad, se localizó en su acervo el reglamento de uso de los libros como un principio del catalogo de la biblioteca.

Para la construcción del recinto, mobiliario y equipo, los mismos capitulares donaron 20 mil pesos oro, quedando la biblioteca en las oficinas del arzobispado y al cuidado del cabildo eclesiástico. Se sabe que hacia 1844, el acervo de la Biblioteca Turriana tenia aproximadamente 12,295 volúmenes y 131 manuscritos dispuestos en 88 anaqueles, según se informa en la obra Noticias de la Ciudad de México y de sus Alrededores. México. Tipografía de F. Escalante de 1855, en su página 169.


* Crónicas y Leyendas Mexicanas – Jermán Argueta – Febrero 2008

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s