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Hospital de Jesús

El Hospital de Jesús, en la esquina de las calles de Pino Suárez y República de El Salvador y fundado alrededor de 1529, es una gran muestra de la síntesis de dos arquitecturas: la colonial del siglo XVI y la funcionalista de la primera mitad de este siglo. La planta original del edificio tenia forma de “T”, la cual se fue alterando mucho con el tiempo. En el centro había una capilla para que los enfermos pudiesen rezar. La obra moderna sobre la que descansa el hospital, corresponde a uno de los más fuertes impulsores del funcionalismo en México, José Villagrán García. Este arquitecto mantuvo los dos patios del edificio original, los cuales se encuentran separados por una bella escalera adornada con motivos escultóricos prehispánicos encontrados en el lugar.

Muchas son las muestras de gran excelsitud en ese sitio, como los frisos que adornan las paredes de los corredores del piso alto y que muestran diversos motivos simbólicos de la Pasión de Jesús. Los rostros de Hernán Cortes, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid y los sacerdotes Juan Díaz y fray Bartolomé de Olmedo, todos ellos participantes en la conquista de México, son vistos en las entrevigas.


Fachada manierista del templo Jesús de Nazareno. Los nichos laterales representan a las virtudes Fe y Esperanza.

Otro de los lugares dentro del hospital digno de señalar, es la oficina de la dirección, donde se conservan algunas pinturas del fundador del hospital y un gran lienzo anónimo de la “Traslación de la imagen de Jesús Nazareno”. Son de notar los estupendos casetones hexagonales tallados en madera que conforman el bellísimo artesonado.

Esta área es histórica no solo por la fundación del hospital, sino porque el ocho de noviembre de 1519, en este sitio llamado entonces Huitzillan, tuvo lugar el encuentro entre el emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin y el conquistador de México- Tenochtitlan, Hernán Cortés. Esto fue de gran trascendencia por diferentes motivos: para la nación mexica marcó el principio del fin de su imperio pero, a la vez, significó el inicio de un largo proceso que diera luz a la nueva nación.

Años después, tratando de expiar sus acciones de dominio, Cortés dispuso construir, en el sitio de ese encuentro el primer hospital colonial de México. Los solares en los que se edificó pertenecían a Alonso de Grado, compañero en la aventura de la conquista, y que casara con la princesa Tecuichpo, hija de Moctezuma y viuda de Cuauhtémoc.

En la entonces calzada de Iztapalapa, hoy avenida Pino Suárez, se levantó el hospital, trabajos que iniciaron en 1529 bajo la dirección del alarife Pedro Vásquez y que no concluyeron hasta fines del siglo XVI, cuando quedaron levantados la parte principal del establecimiento, los patios, las enfermerías y la portada principal en el lado oriente del predio.

El hospital originalmente se llamó de la Purísima Concepción. Este nombre permaneció hasta el siglo XVII cuando fue cambiado por el de Jesús, gracias a una imagen de Jesús Nazareno a la que se le atribuían varios milagros y obtenida en una rifa entre cinco templos, según lo dispuso la dueña original, una india acaudalada, en su testamento.

La Guía Oficial del Centro de la Ciudad de México, editada por Salvat con los auspicios del INAH, señala que el templo aledaño, que es otra buena muestra del arte del siglo XVI, comenzó a levantarse casi simultáneamente en el costado norte del predio. La fachada lateral es manierista y el friso muestra una inscripción en latín. Representaciones en relieve de la Fe y la Esperanza flanquean un nicho central donde, en lugar de la Caridad, está la Virgen de las Maravillas. La portada remata en un frontón curvo. Un primer cuerpo muy parecido al de la anterior, es presentado en la fachada principal.

La planta de la iglesia es de cruz latina y está techada con bóveda de cañón y cúpula de casquete esférico sobre el crucero. El interior ha perdido todos los retablos que lo adornaban. Entre los tesoros artísticos que perduran están una escultura estofada del siglo XVII y, de la misma época, un Ecce Homo, pintura anónima.

Pero también el templo manifiesta la expresión artística de uno de nuestros grandes muralistas: José Clemente Orozco, quien pinto en la bóveda del coro y en la del primer tramo de la nave, su visión muy personal, más humanista que profética, de “El Apocalipsis”, donde hay mucha fuerza en las figuras alegóricas, en los contrastantes colores y en las líneas utilizadas.

Este lugar es el depositario de los restos de Hernán Cortes. Así lo muestra una sencilla placa metálica situada en uno de los extremos del altar, en la que está grabado su nombre. En el extremo opuesto hay otra placa alusiva a María Gloria Pignatell Aragón Cortés, ultima descendiente directa del conquistador, cuya muerte se produjo en 1925.

La guía continúa explicando que muchas son las personalidades que han dejado huella en la institución hospitalaria: Fray Bartolomé de Olmedo, Pedro López y fray Bernardino Álvarez son algunos de ellos. En el hospital se realizaron, en 1646, las primeras autopsias para la enseñanza anatómica de la Real y Pontificia Universidad de México, efectuadas, por el doctor Juan Correa, cirujano del Santo Oficio y por el galeno Andrés Martínez Villaviciosa. En 1715 se estableció en el nosocomio la Regia Academia Mariana Práctica Medica que desempeñó una labor complementaria de la enseñanza de esta disciplina en Nueva España. Hoy, su función hospitalaria sigue vigente.

*Centro Histórico, año 1, vol 1, 1993.

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